Aix!! Con lo bonita que estoy callada!! Para cuando mi cuerpo fue consciente de lo que suponía el "camino" tomado por Mario, las piernas me temblaban tanto que mi cerebro sólo acertaba a rezar: "Por Dios, Mario, despacio!" Por Dios! Por Dios!! Que tienes mi cuerpo en tus manos...
Si habéis oído hablar del Condicionamiento Clásico entenderéis si digo que es oír el nombre de Mario y me duele. Pero no un dolorcillo moderado, NO!! Puritito DOLOR!! Ahora ni sentarme, ni andar, ni ná de ná. Que hoy he tenido que declinar un par de invitaciones a tomar café en sitios concurridos por no dar el espectáculo. Que es pensar que me tengo que sentar y me entran todos los males!! Qué dolor!!
Ahora, MERECIÓ MUCHO LA PENA, eh?
MARIO, cuando quieras repetimos!!! No ha pasado ni un día y mi recto femoral izquierdo (por Dios! Búsquenlo en San Google no vayan a confundirse de recto!) ya te echa de menos.

